Sabemos que esta entrada os parecerá anticuada ya que trata sobre una película que ya tiene sus años, pero en contra de esto os diremos que cuando una película es buena, y sobre todo ha gustado al público, jamás pasará de moda y lo que es más importante no se olvidará. Cuatro bodas y un funeral es una de esas típicas comedias romanticonas que tanto nos gusta ver los días de frío y lluvia. Hugh Grant es un maestro en este tipo de filmes.
No creo que fuera necesario recordaros de que trata, pero para los más jóvenes o algún despistado que no se acuerda os recordamos que el amor es el tema principal.
Boda tras boda un grupo de amigos ve que todos sus demás compañeros se van casando y formando familias. Sin embargo ninguno de los que compone este peculiar grupo tiene mucha suerte en el amor.
Hugh Grant es el protagonista, a pesar de no encontrar a su media naranja no pierde la oportunidad de conquistar a todas las mujeres que se le presenten.
Dentro de todo este entramado amoroso se encuentran los verdaderos amores ocultos, las nuevas oportunidades y como no podía ser menos los disgustos. Entre tanta ironía y humor nos sorprende la muerte de unos de los amigos, es el momento más triste.
El filme está dotado del peculiar humor inglés que le da ese tono tan atractivo y original. La película cuenta con un buen reparto y las interpretaciones son bastante aceptables.
No os vamos a desvelar el final pero, como era de esperar, no acaba del todo mal y deja un buen sabor de boca.
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