Tim Burton no deja de sorprendernos. El magnífico y particular director de cine convierte en espectáculo todo lo que crea con su magnífico talento.Desde Eduardo Manos Tijeras hasta la más reciente Sweeney Tood, este director llena nuestra mente de paisajes y escenas fantásticas que sólo en nuestra imaginación se podrían producir.
Para llevar a cabo estos proyectos siempre saca su particular as de la manga, al incomparable Johnny Depp. Sin él y sin su indiscutible talento no sería lo mismo. Un ejemplo es la película Charlie y La Fábrica de Chocolate; hemos visto las dos películas, la primera que data de 1971 y la última versión realizada por Burton en el 2005. Al margen de que en sí misma es una historia inigualable, el toque que Depp le da al dueño de la fábrica (Willy Wonka), hace que la película sea todavía más especial.
Respecto a Sweeney Tood, tuvimos la oportunidad de acudir a verla el primer fin de semana de su estreno y nos alegró comprobar la maestría con la que está hecha.
Los actores interpretan a la perfección su papel, Helena Bonham Carter y Johnny Depp se tomaron muy en serio su faceta musical. Aunque la película contenga partes musicales, no se trata de un musical cualquiera ya que la trama esconde muchos secretos que se van desvelando a medida que transcurre el filme.
Tanto los personajes y los decorados están controlados al milímetro y por ello su perfección es total. Como hemos querido titular esta crítica, de nuevo Burton nos ofreció una obra maestra que no deja indiferente a nadie.
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