La película "El club de los suicidas", protagonizada por el ex-portero de Aquí no hay quien viva, pretende ser una comedia que se ríe del suicidio. Decimos pretende porque, aunque la idea sea buena, no es una de esas obras maestras que hay que ver obligatoriamente. Los protagonistas son un grupo de suicidas que acuden a una terapia de la seguridad social, y al final acaban creando un club secreto para matarse entre ellos, al que la propia psicóloga que les ayuda acude.
La trama podía dar para mucho, pero no os engañéis. Las risas son pocas y las gracias facilonas y previsibles. Lo cierto es que aquellos que hayan ido al cine a ver la película deben haberse sentido engañados y con ganas de reclamar su dinero. No todo es negativo, también podemos destacar positivamente como retrata la tristeza de algunas personas que les lleva a plantearse el suicidio.
Lo cierto es que esta trama, que ya se ha tratado en otras películas, sería interesante para realizar una comedia negra, pero no llega ni a blanca. Fernando Tejero esta forzado en el papel de suicida, aunque el de perdedor se le da bastante bien, algo parecido a su papel televisivo más conocido.
La película la podríamos describir en una frase: "Si en Hollywood hacen películas malas, por qué no las vamos a hacer aquí".
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